9 de noviembre de 2013

Vuelta de Obligado

La Gaceta histórica

por Felipe Pigna 
“Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera […] que si entre ellos se pelean los devoran los de afuera.” José Hernández dejó inmortalizadas estas palabras en suMartín Fierro, máximo exponente de nuestra literatura gauchesca. Más de 60 años antes, Belgrano sostenía desde las páginas del Correo de Comercio que la causa “de la extinción [de los pueblos] [no reside en] la falta de religión, en sus malas instituciones y leyes, en el abuso de autoridad de sus gobernantes, en la corrupción de costumbres; la única, la principal, [es] la desunión. Basta la desunión para originar guerras civiles, para dar entrada al enemigo, para arruinar el imperio más floreciente”.
Una y otra vez la historia argentina fue testigo de las más encarnizadas luchas fratricidas, que contribuyeron a retrasar el progreso del país. Las guerras civiles jalonan nuestro pasado con crímenes, cometidos muchas veces en nombre de la civilización. Recordamos en esta Gaceta el asesinato de Ángel “Chacho” Peñaloza, con una crítica de Alberdi a su autor intelectual, Domingo Faustino Sarmiento, a quien el tucumano alude irónicamente como “un caudillo de frac, un bárbaro civilizado”.
En ocasión de cumplirse un nuevo aniversario de la batalla de la Vuelta de Obligado, queremos compartir una carta que enviara Manuel Eguía a Esteban Echeverría señalando el espíritu de partido que primaba entre los emigrados argentinos y la prensa de Montevideo.  “El partido unitario –sostiene Eguía- no sale del eterno tema ‘muera Rosas’. Para la prensa de Montevideo, […] el francés maquinista que cae atravesado por una bala, es digno de su compasión: lo llama desgraciado; y ve rodar 400 cabezas argentinas, y no derrama una lágrima, no muestra el menor sentimiento por su propia sangre”.
Cinco años antes, José de San Martín escribía a Rosas en el mismo sentido: “Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de dominación española; una tal felonía ni el sepulcro puede hacer desaparecer”.
Como siempre, agradecemos a nuestros lectores, que con preguntas y comentarios nos ayudan a crecer y a mejorar nuestra página.

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